Hay relojes que nacen para medir el tiempo y otros que terminan formando parte de las historias que se construyen alrededor de él. La trayectoria de Gallet pertenece a esta segunda categoría.
Fundada en 1826 en La Chaux-de-Fonds, la firma desarrolló desde sus orígenes instrumentos de cronometraje destinados a quienes vivían en movimiento. Aviadores, pilotos de carreras, navegantes y exploradores encontraron en sus cronógrafos herramientas concebidas para superar las exigencias de entornos impredecibles.
La historia de Gallet está ligada incluso a algunos de los primeros grandes capítulos de la aviación. Sus instrumentos cronometraron el primer vuelo a motor de los hermanos Wright, acompañaron a pilotos durante los primeros vuelos intercontinentales y estuvieron presentes en el mundo de la competición, como demuestra su relación con el campeón de carreras Rex Mays.
Dos siglos después, esa vocación permanece intacta.
El regreso de Gallet no pretende convertir su patrimonio en una pieza de museo. Al contrario: la marca utiliza su historia como punto de partida para construir una nueva generación de relojes herramienta concebidos para el viajero contemporáneo.
Gallet vuelve fabricado por Breitling
La nueva etapa de Gallet se desarrolla bajo el paraguas de Breitling, que aporta su infraestructura industrial, experiencia técnica, servicio posventa y red internacional de distribución.
La colaboración permite preservar la identidad histórica de Gallet mientras incorpora los estándares de fabricación y servicio propios de la relojería suiza contemporánea.
“Gallet posee una historia notable y una identidad distintiva. Al fabricar cada reloj dentro de la infraestructura de Breitling, podemos honrar ese patrimonio a la vez que garantizamos la calidad, la fiabilidad y el servicio que se esperan de una marca de relojes suiza moderna”, explica Erwan Rossignol, director general de Gallet.
La nueva identidad se extiende incluso a determinados espacios de las boutiques Breitling, donde las áreas dedicadas a Gallet adoptan una estética inspirada en el safari y la exploración.
Wanderlust: una nueva interpretación de la aventura
La palabra wanderlust, procedente del alemán wandern —vagar— y lust —anhelar—, resume la filosofía que Gallet quiere recuperar.
No se trata únicamente del deseo de viajar. Es el impulso de abandonar lo conocido, buscar nuevas perspectivas y descubrir qué existe más allá de lo cotidiano.
Esa idea articula las nuevas colecciones de Gallet, concebidas alrededor de cuatro grandes escenarios: viajes internacionales, exploración, velocidad y aventura, además de una interpretación más refinada de su patrimonio histórico.
El resultado se materializa en cuatro líneas: Flying Officer, Multichron Pilot, Multichron Sport y Gallet Classics.

Flying Officer: el reloj del viajero internacional
Presentado originalmente en 1939, el Flying Officer nació durante una época en la que los viajes internacionales comenzaban a transformar la percepción del mundo.
Su elemento más característico era el anillo de ciudades del bisel giratorio, concebido para que los pilotos pudieran consultar la hora correspondiente a las distintas escalas de sus vuelos.
El concepto permanece en la nueva generación, aunque adaptado a los hábitos del viajero actual.
Con una caja de 40 mm, el nuevo Flying Officer incorpora un bisel rediseñado alrededor de 24 destinos contemporáneos, combinando grandes capitales internacionales con enclaves vinculados a la exploración.
La colección se presenta en dos interpretaciones.
La primera es un cronógrafo, disponible en azul claro o negro con subesferas tono sobre tono y equipado con el calibre Gallet 23, basado en el Sellita SW510, con aproximadamente 62 horas de reserva de marcha.
La segunda es una versión automática, disponible en naranja —inspirada en la pátina de un Flying Officer vintage— y azul oscuro. Utiliza el calibre Gallet 17, basado en el Sellita SW200, con aproximadamente 41 horas de autonomía.
El resultado conserva la esencia de aquel instrumento creado para los primeros viajeros internacionales, pero la adapta a una generación que entiende el mundo como un territorio mucho más amplio.

Multichron Pilot: exploración sin límites
La familia Multichron representa de forma especialmente directa el ADN de reloj herramienta de Gallet.
El Multichron Pilot original apareció en 1969, concebido para el cronometraje de larga duración y el seguimiento de un segundo huso horario. Su prioridad era la legibilidad y la funcionalidad.
La nueva interpretación conserva esa filosofía.
Con una caja de 42 mm, el Multichron Pilot está equipado con el calibre cronógrafo Gallet 23, basado en el Sellita SW510, y ofrece aproximadamente 62 horas de reserva de marcha.
Su bisel bidireccional, la ventana de fecha situada a las 6 horas y la escala telemétrica refuerzan su carácter instrumental. Las agujas y los índices luminiscentes están concebidos para garantizar una lectura clara incluso cuando las condiciones cambian.
Disponible en negro con subesferas blancas o azul con subesferas negras, es quizá la expresión más pura de la nueva filosofía de aventura de Gallet: un reloj preparado para acompañar a quien no sabe exactamente qué encontrará al final del camino.

Multichron Sport: velocidad sobre cualquier terreno
Si el Multichron Pilot representa la exploración, el Multichron Sport encuentra sus raíces en la velocidad.
Durante los años sesenta, modelos como el Multichron 12 Scientific ayudaron a consolidar el vínculo de Gallet con el cronometraje deportivo y, especialmente, con el automovilismo.
La nueva generación recupera esa herencia en un cronógrafo de 41 mm diseñado tanto para el asfalto como para terrenos más exigentes.
El calibre Gallet 23, basado en el Sellita SW510, proporciona aproximadamente 62 horas de reserva de marcha.
Se ofrece en azul oscuro con subesferas negras o negro con subesferas blancas. En ambos casos, las agujas naranjas del cronógrafo aportan un marcado contraste visual, mientras que la escala taquimétrica permite calcular la velocidad media sobre una distancia conocida.
Un reloj concebido para medir el rendimiento, pero también para acompañar el viaje cuando termina la carretera.

Gallet Classics: 200 años condensados en tres cronógrafos
Para celebrar su bicentenario, Gallet presenta también Gallet Classics, una colección de tres cronógrafos de cuerda manual inspirados en algunos de los modelos más significativos de la historia de la firma.
Aquí el enfoque cambia.
Frente al carácter instrumental de las colecciones principales, los Classics recuperan unas proporciones más compactas y una estética más tradicional. Todos ellos emplean el calibre Breitling B09, un movimiento cronógrafo de manufactura de cuerda manual que ofrece aproximadamente 70 horas de reserva de marcha.
La caja de 38 mm contribuye a reforzar su carácter vintage y más refinado.

Tribute to Multichron Yachting Big Eye
El primero de ellos recupera el espíritu del MultiChron Yachting Big Eye, un cronógrafo concebido en los años sesenta para las regatas.
Su característica más reconocible era la gran indicación de cuenta atrás, diseñada para facilitar la lectura durante los minutos previos a la salida.
La nueva interpretación presenta una esfera blanca con subesferas tono sobre tono y una gran subesfera de regata en azul oscuro y rojo.
Tribute to Multichron 45
El segundo homenaje recupera el MultiChron 45, originalmente concebido para medir intervalos de tiempo en la aviación y el automovilismo.
El nuevo Tribute to Multichron 45 apuesta por una esfera negra, subesferas tono sobre tono y unas dimensiones compactas de 38 mm.
Su carácter funcional se mantiene mediante una combinación de superficies antirreflectantes y elementos luminiscentes concebidos para facilitar la lectura tanto de día como de noche.
Tribute to Silverlight
El tercero de los Classics se inspira en el histórico MultiChron Navigator.
Su particularidad estaba en una indicación concebida para ayudar a orientarse durante los desplazamientos y en unos numerales deliberadamente irregulares que aportaban personalidad a la esfera.
El Tribute to Silverlight traslada ese lenguaje a una pieza contemporánea de inspiración vintage, con esfera plateada y numerales estilizados.
Un reloj que cambia con el viaje
Una de las características comunes a la nueva generación de Gallet es su sistema de correas intercambiables de liberación rápida.
La marca ha desarrollado un ancho de asa compartido para permitir cambiar entre correas de piel, caucho, tejido field y materiales textiles sin necesidad de herramientas.
También están disponibles brazaletes de acero inoxidable con el mismo sistema de liberación rápida y un mecanismo de microajuste integrado.
La filosofía es sencilla: el reloj debe adaptarse al viaje, y no al contrario.
Una nueva generación de aventureros
Para acompañar este relanzamiento, Gallet ha construido una comunidad alrededor de exploradores, conservacionistas, fotógrafos y cineastas.
Entre ellos se encuentran Donal Boyd, Benjamin Kellett, Dhir Jakharia, Benjamin Hardman y L. Renee, protagonistas de una serie de notas de observación en vídeo que comenzaron a publicarse en julio.
Sus historias abarcan desde el seguimiento de elefantes heridos y la navegación por aguas árticas hasta el parapente en el Himalaya, la documentación de fauna salvaje en Kenia o la exploración de la costa norte de California.
Son, en definitiva, distintas expresiones de una misma idea: buscar lo que existe más allá de lo familiar.
200 años después, Gallet vuelve a mirar hacia delante
“Gallet nació en una era de exploración y ha seguido ese camino desde entonces”, afirma Georges Kern, CEO de House of Brands. “Estamos orgullosos de traer a Gallet de vuelta para una nueva generación”.
El regreso de Gallet tiene así una lectura que va más allá del aniversario. La marca recupera una tradición de relojería instrumental profundamente vinculada al movimiento y la convierte en una propuesta contemporánea.
Dos siglos después de su fundación, el nombre vuelve a ocupar un lugar en la relojería suiza con una premisa que permanece esencialmente intacta: cuando la aventura llama, el reloj debe estar preparado para responder.








