La historia del Blancpain Bathyscaphe está estrechamente ligada a una época en la que el mundo submarino comenzaba a dejar de ser territorio exclusivo de científicos y profesionales para convertirse también en escenario de aventura, deporte y exploración.
En 2026, Blancpain recupera ese espíritu con una edición limitada a 300 ejemplares inspirada en uno de los Bathyscaphe más representativos de la década de 1960. Una pieza que recupera los códigos estéticos del skindiver y reivindica una concepción del reloj de buceo en la que funcionalidad y elegancia conviven con naturalidad.
El nacimiento de un nombre
El origen del nombre Bathyscaphe se remonta al 26 de agosto de 1953, cuando el batiscafo Trieste, diseñado por Auguste Piccard, alcanzó aproximadamente 1.080 metros de profundidad en el Mediterráneo, frente a la isla de Capri.
La hazaña despertó un enorme interés por la exploración de las profundidades y coincidió con un momento de extraordinaria transformación para la relojería de buceo.
Tan solo diez días después, el 5 de septiembre de 1953, Jean-Jacques Fiechter, entonces presidente y director general de Blancpain y apasionado submarinista, registró el nombre Bathyscaphe ante la Oficina Suiza del Registro Mercantil.
La decisión resultó visionaria. Mientras Fiechter trabajaba en el desarrollo del Fifty Fathoms, uno de los grandes relojes de buceo de la historia, también estaba construyendo una visión más amplia del submarinismo: una disciplina que comenzaba a despertar el interés de una nueva generación de aficionados.
El nombre Bathyscaphe terminaría convirtiéndose en la expresión de esa visión.
Una nueva generación se sumerge
Durante los años cincuenta, pioneros como los Piccard ampliaban los límites de la exploración científica mientras el submarinismo recreativo comenzaba a conquistar a un público cada vez más amplio.
Fiechter comprendió que el reloj de buceo no tenía por qué limitarse al ámbito militar o profesional. Podía convertirse también en un instrumento destinado a los aficionados que buscaban un reloj resistente, fiable y funcional bajo el agua, pero igualmente apropiado para el uso cotidiano.
Aquella filosofía cristalizó en 1956 con el lanzamiento del Bathyscaphe, concebido como la versión civil del Fifty Fathoms.
Más pequeño, versátil y adaptado a las necesidades de los buceadores recreativos, el modelo se convirtió en una interpretación diferente de la misma filosofía instrumental que había dado origen al Fifty Fathoms.
El espíritu del Bathyscaphe, 70 años después
Setenta años después, Blancpain vuelve la mirada hacia uno de los capítulos más interesantes de esa historia con una nueva edición limitada inspirada en el Bathyscaphe de 1968.
La pieza, limitada a 300 ejemplares, recupera la estética característica de aquella época y los códigos fundamentales de los primeros relojes skindiver: proporciones equilibradas, legibilidad, auténticas capacidades de inmersión y una estética suficientemente refinada para trascender el entorno submarino.
Más que una reproducción literal, la nueva creación interpreta el lenguaje de un reloj que representa una etapa decisiva en la evolución del submarinismo recreativo.
La combinación entre herencia histórica y construcción contemporánea permite recuperar una estética vintage sin renunciar a las exigencias de la relojería actual.
Un nombre nacido en la era de la exploración submarina.
Un espíritu que sigue vivo hoy.
Con esta edición de aniversario, Blancpain vuelve a conectar el Bathyscaphe con el momento histórico que dio sentido a su nombre: una época marcada por la fascinación por las profundidades, la expansión del submarinismo y la búsqueda de nuevas fronteras bajo el agua.









