
Tras evocar la selva amazónica y la ciudad de París, la colección Escales Autour du Monde se dirige ahora al Lejano Oriente para rendir tributo a uno de los paisajes más icónicos del planeta: el Monte Fuji. El nuevo Escale au Mont Fuji captura el instante en que el sol naciente ilumina su silueta con una delicada paleta de tonos pastel, evocando la serenidad de una mañana primaveral japonesa.
Como todas las piezas únicas de esta colección de alta relojería, el reloj ha sido concebido y realizado íntegramente en La Fabrique du Temps Louis Vuitton, en Ginebra, donde confluyen La Fabrique des Boîtiers, La Fabrique des Mouvements y La Fabrique des Arts para dar vida a creaciones sin concesiones.
Un teatro mecánico en miniatura
La esfera despliega cuatro animaciones que refuerzan el espíritu viajero de la colección. A las 12 horas, una rosa de los vientos en oro gira bajo un cielo rosa y azul salpicado de flores Monogram. Sobre el agua, una embarcación de pesca de madera avanza de derecha a izquierda transportando los emblemáticos baúles Louis Vuitton en oro, que se abren y cierran para revelar diminutas flores Monogram.
Al timón se encuentra Ebisu, figura mítica del folclore japonés y símbolo de prosperidad, representado con su caña de pescar y un tai —dorada marina— finamente grabado. La escena queda enmarcada por flores de cerezo Sakura esculpidas en oro amarillo y esmaltadas en rosa y rojo, que cobran vida gracias al módulo de autómatas, balanceándose suavemente como movidas por el viento.
El bisel, engastado con 60 zafiros talla baguette seleccionados individualmente, armoniza cromáticamente con la composición artística.
Excelencia mecánica: repetición de minutos y tourbillon
El Escale au Mont Fuji está impulsado por el calibre manual LFT AU14.03, uno de los movimientos más complejos desarrollados por la Maison hasta la fecha. Integra repetición de minutos —que hace sonar horas, cuartos y minutos—, tourbillon y un módulo de autómatas con cuatro animaciones sincronizadas.
Compuesto por 561 componentes, el movimiento exhibe acabados de la más alta relojería: 700 ángulos interiores biselados a mano, Côtes de Genève en los puentes, tornillos pulidos espejo, jaula del tourbillon meticulosamente terminada y gongs monobloque refinados manualmente. El ensamblaje y acabado del calibre requirieron más de 500 horas de trabajo artesanal, dentro de un proceso global que supera las 1.000 horas.
Particularidad estética: las agujas horarias se sitúan en el reverso de la caja, liberando la esfera para que el espectáculo artístico se exprese sin interrupciones, como un auténtico cuadro en movimiento.
Métiers d’Art sin límites
El grabador maestro de La Fabrique du Temps Louis Vuitton creó herramientas específicas para esculpir los minúsculos elementos móviles de la esfera. Cada detalle —el rostro de Ebisu, la red de pesca, los pétalos de sakura— ha sido miniaturizado con precisión extrema.
La caja también está grabada a mano con motivos Seigaiha (olas japonesas), entre los que se ocultan discretas flores Monogram. Solo el grabado de la caja exigió 40 horas, dentro de un total aproximado de 160 horas dedicadas exclusivamente a esta disciplina artística.
Un estuche a la altura de la obra
Fiel a la herencia viajera de la Maison, el reloj se presenta con una cadena de oro artesanal, un baúl a medida fabricado en el histórico taller de Asnières y un bolso de estilo doctor inspirado en un modelo de 1906 conservado en los archivos de la Casa. Ambas piezas de marroquinería, realizadas en un refinado azul claro que evoca los tonos pastel del dial, han sido diseñadas específicamente para albergar el reloj de bolsillo.
El Louis Vuitton Escale au Mont Fuji trasciende la relojería para convertirse en un lienzo tridimensional donde convergen ingeniería, artes decorativas y narrativa cultural. Una pieza única destinada a los grandes coleccionistas de alta relojería conte




