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Descubriendo los poderes del universo Tudor

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El concepto manufactura, la filosofía Born to Dare y las novedades de 2026 protagonizaron una jornada en Perodri Joyeros para entender cómo se construye hoy la identidad de la firma.

Hay encuentros en los que queda patente la pasión que se mueve alrededor de la relojería; si además, el protagonista es una marca centenaria que en los últimos años ha sorprendido por su diseño, calidad de movimientos y un concepto manufactura no solo renovado sino marcado por la búsqueda de la excelencia, entonces se le une el éxito. Eso es lo que ocurrió en el evento Tudor celebrado en Perodri Joyeros –con la presencia de TR– donde aficionados y amigos tuvieron la oportunidad de acercarse al universo de la firma desde dos perspectivas inseparables: cómo fabrica actualmente sus relojes y cómo esa capacidad técnica se refleja en las novedades presentadas este año.

En Le Locle, la manufactura TUDOR y Kenissi están separadas por apenas unos metros. Esa proximidad resume una filosofía en la que tecnología, automatización y trabajo humano conviven en cada etapa. La trazabilidad acompaña al reloj durante todo el ensamblaje y el control final se realiza mediante el TUDOR Reliability Control, un sistema automatizado que funciona las 24 horas. A pocos metros, Kenissi desarrolla y produce los calibres apoyándose en una red de especialistas responsables de componentes fundamentales.

Esta manera de trabajar encuentra su traducción conceptual en Born to Dare, el lema que acompaña a la firma desde 2017. Una declaración de principios desde la que interpretar su propia historia: conservar los códigos que han definido a la casa desde sus orígenes como punto de partida para experimentar con nuevos movimientos, materiales y lenguajes estéticos. Una actitud deliberadamente inconformista: conservar lo mejor del pasado, pero reinterpretarlo mediante innovación, nuevos materiales y una estética más audaz.

El concepto conecta también con la visión original de Hans Wilsdorf, fundador de TUDOR, que buscaba crear relojes robustos, fiables y capaces de soportar condiciones exigentes. Hoy la marca utiliza Born to Dare para vincular esa herencia con personas y disciplinas que representan riesgo, superación y voluntad de romper convenciones.

Por eso aparece asociado a colaboraciones con deportistas y equipos como David Beckham, los All Blacks, Inter Miami, Visa Cash App Racing Bulls o el Tudor Pro Cycling Team. No es solo un eslogan publicitario: funciona como hilo conductor de la identidad actual de TUDOR y también de sus relojes más atrevidos. Las novedades de 2026 son la mejor demostración de esa filosofía. Y aunque cada cual muestra sus preferencias en forma de una pieza determinada, los grandes protagonistas –de los presentes en la velada– fueron sin duda el Black Bay Chrono 39 “Bumblebee” con su llamativa esfera amarilla con contadores negros, y El Black Bay Ceramic, que profundiza en el uso de la cerámica negra. Dos ejemplos muy significativos del territorio que ha conquistado Tudor en la relojería de calidad, en ese encuentro entre el diseño y un concepto de manufactura marcado por la excelencia de sus proveedores y la tecnificación

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