CORUM ReLoaded: 70 años de irreverencia relojera y un nuevo capítulo en alta relojería

Corum celebra su 70º aniversario con nuevas colecciones Admiral, Golden Bridge y Coin, reafirmando su espíritu independiente y su enfoque disruptivo en la alta relojería.

Decir que Corum “vuelve” sería simplificar su historia.

Fundada en 1955 en La Chaux-de-Fonds, la firma nunca ha abandonado su posición singular dentro de la relojería suiza: independiente, irreverente y difícil de clasificar. Hoy, bajo la dirección de Haso Mehmedovic, la Maison inaugura un nuevo ciclo que no rompe con su pasado, sino que lo proyecta con mayor claridad.

“CORUM siempre ha estado aquí”, afirma su CEO, antiguo relojero de la casa y artífice del reciente management buyout que marca un punto de inflexión estratégico.

Más allá del círculo: diseño y mecánica como una sola disciplina

Si hay un principio que define a Corum es la imposibilidad de separar diseño y movimiento.

Desde el icónico calibre baguette del Golden Bridge hasta creaciones como Golden Tube, Ti-Bridge o Coin, la Maison ha explorado sistemáticamente los límites formales de la relojería.

Aquí, el diseño no es una consecuencia del calibre.
Es su punto de partida.

Admiral 2026: una reinvención bajo control

En Watches & Wonders Geneva, la marca presenta una renovación completa de su colección Admiral:

  • 11 nuevas referencias
  • versiones de 39 mm y 36 mm
  • nueva caja rediseñada por Emmanuel Gueit

El reto era evidente: evolucionar sin diluir los códigos históricos.

Los emblemáticos gallardetes náuticos —inspirados en el código marítimo internacional— se integran ahora en índices trapezoidales más clásicos, logrando una síntesis inédita entre lenguaje marítimo y alta relojería.

Un nuevo calibre como base estratégica

La colección Admiral 2026 introduce un movimiento automático propietario desarrollado junto a Concepto:

  • frecuencia de 4 Hz (28.800 a/h)
  • 72 horas de reserva de marcha
  • función stop-seconds y fecha rápida

Más allá de sus especificaciones, este calibre representa una ambición clara:
reinternalizar progresivamente el desarrollo relojero en la propia Maison.

Destaca además una elección poco convencional:
el volante situado a las 12 horas, un guiño directo al ADN disruptivo de Corum.

Golden Bridge: transparencia llevada al extremo

El icono lineal evoluciona hacia la luz

La colección Golden Bridge entra en una nueva dimensión con cajas completamente realizadas en zafiro.

Por primera vez:

  • caja 100% transparente
  • versiones automáticas y manuales
  • producción limitada anual

El movimiento baguette, suspendido en el vacío, se convierte en el eje visual absoluto.

Nuevas interpretaciones: titanio y zafiro rosa

Entre las novedades más destacadas:

  • primer Golden Bridge en titanio azul, inspirado en el Admiral original
  • Miss Golden Bridge en zafiro rosa, una reinterpretación femenina que prioriza color y forma sobre ornamentación

Dos enfoques distintos que comparten una misma lógica:
explorar la materia como lenguaje estético.

Coin: el regreso de un mito americano

Desde su lanzamiento en 1964, el Coin ha sido una de las propuestas más radicales de la relojería.

Su concepto sigue siendo tan simple como provocador:
integrar un movimiento dentro de una moneda real.

En 2026, regresa con:

  • caja de 36 mm
  • basada en una moneda de 50 dólares en oro
  • movimiento automático con 42 horas de reserva

El simbolismo permanece intacto: una fusión entre relojería suiza y narrativa americana.

Golden Book: relojería como objeto literario

Más introspectiva, la reedición del Golden Book recupera una pieza de 1996 que concibe el reloj como un libro.

Con una caja de:

  • 36 x 29 mm
  • solo 7,6 mm de grosor

Incluye una tapa abatible que revela la esfera y una cita de Ernest Hemingway:

“Now is no time to think of what you do not have…”

Un objeto que trasciende la función para situarse en el terreno de lo emocional.

Una identidad imposible de imitar

En un sector donde la homogeneización es cada vez más evidente, Corum sigue ocupando un territorio propio.

Setenta años después, una certeza permanece: nadie ha logrado copiar a Corum.

No por falta de intentos, sino porque su identidad no responde a una fórmula, sino a una actitud:
la de una Maison que entiende la relojería como un campo de experimentación constante.

Con esta nueva etapa, no busca reinventarse.
Busca algo más complejo: seguir siendo única en un mundo que tiende a parecerse cada vez más.