Audemars Piguet presenta The Watch Keepers, un servicio digital de relojes de segunda mano certificados (CPO) que permite comprar y vender piezas de la Manufactura con autenticación directa, supervisión especializada y dos años de garantía. La iniciativa, que comienza su despliegue en Suiza y Europa antes de extenderse progresivamente a otras regiones, amplía la relación de la firma con sus clientes y abre nuevas vías de acceso a distintas generaciones de sus creaciones.
Con este lanzamiento, la Manufactura de Le Brassus traslada su experiencia relojera al mercado de segunda mano mediante un modelo que combina trazabilidad, atención personalizada y continuidad del servicio. El objetivo es prolongar la vida de sus relojes y facilitar que encuentren nuevos propietarios sin renunciar a los estándares de calidad asociados a la marca.
Un nuevo modelo para el mercado de relojes de segunda mano
The Watch Keepers nace para responder a una demanda creciente de los clientes: disponer de una vía segura y fiable para renovar sus colecciones y acceder a relojes Audemars Piguet de distintas épocas. La plataforma complementa los canales comerciales tradicionales y plantea una relación con el producto que va más allá de su primera venta.
El proyecto también responde a una visión circular de la relojería, en la que la durabilidad de las piezas y su transmisión entre generaciones forman parte de su valor. Al acompañar tanto a vendedores como a compradores durante la operación, Audemars Piguet busca ampliar su comunidad y reforzar el vínculo con quienes ya conocen la firma, así como con quienes se acercan por primera vez a su universo.
El servicio estará disponible inicialmente en Suiza y Europa, con una expansión progresiva al resto del mundo. Su acceso se articula a través de una plataforma digital para usuarios registrados.

Una experiencia digital con atención personalizada
La interfaz de The Watch Keepers se organiza en salas temáticas identificadas por colores, concebidas para sumergir al usuario en el catálogo de relojes certificados de segunda mano. Durante la navegación, los visitantes cuentan con la asistencia de expertos de Audemars Piguet, representados mediante avatares digitales basados en miembros reales del equipo.
Además de consultar las piezas disponibles, los usuarios pueden iniciar el proceso de venta y acceder a contenidos editoriales relacionados con la relojería de la Manufactura. La propuesta reúne así las distintas etapas de la operación en un mismo entorno, con el propósito de simplificar los trámites y ofrecer información clara sobre cada reloj.
Autenticación y evaluación bajo la supervisión de la Manufactura
El proceso de venta comienza con el registro del propietario, la verificación en línea del número de serie y la presentación de un justificante de propiedad. Para ser admitidos, los relojes deben ser creaciones de Audemars Piguet con al menos dos años de antigüedad desde su venta inicial.
Una vez aceptada la solicitud, un servicio de mensajería asegurado traslada la pieza a las instalaciones del Servicio al Cliente de Audemars Piguet. Allí, los relojeros de la firma comprueban su autenticidad, contrastan la información con los archivos históricos y evalúan su estado antes de completar los controles correspondientes.
La plataforma incorpora fotografías de alta resolución y una ficha detallada para cada reloj. Su condición estética se clasifica mediante una escala de cinco puntos que evalúa la caja, la esfera y el brazalete, de modo que los compradores puedan disponer de una descripción estructurada de la pieza antes de tomar una decisión.
Una vez revisada la información, el vendedor puede optar por establecer un precio fijo o recurrir a un sistema de pujas. También conserva el control sobre la fecha de publicación. Durante todo el proceso, el reloj sigue siendo de su propiedad y permanece almacenado de forma segura en las instalaciones de la Manufactura hasta que se complete la venta.

Un catálogo selectivo con garantía de dos años
Aunque los usuarios registrados pueden consultar el catálogo, es necesario completar el proceso de registro para participar en las operaciones de compra y venta. La plataforma prevé mantener alrededor de un centenar de relojes disponibles en cada momento, con una selección que abarca diferentes colecciones y épocas.
Una vez finalizada la transacción, el comprador recibe el reloj en un estuche de viaje de The Watch Keepers, acompañado de un certificado de autenticidad y una garantía de dos años que cubre su correcto funcionamiento.
Todas las operaciones se coordinan desde la sede de Audemars Piguet en Le Brassus, en colaboración con los centros de servicio regionales. Esta supervisión centralizada busca mantener criterios homogéneos de autenticación, transparencia y calidad en las distintas fases de la experiencia.
La autenticidad como garantía de continuidad
La principal diferencia del servicio reside en la intervención directa de la propia Manufactura. Audemars Piguet conserva los registros históricos de sus relojes y puede contrastar cada pieza con la documentación de sus archivos. La autenticación queda así en manos de los especialistas y talleres que conocen los productos de la marca y trabajan en su mantenimiento a lo largo de las distintas generaciones.
Esta relación directa entre archivo, conocimiento técnico y servicio permite establecer una trazabilidad documentada de la identidad de cada reloj. La iniciativa también facilita la recuperación de referencias y creaciones de distintas épocas que pueden resultar difíciles de encontrar en el mercado.
«Con The Watch Keepers, seguimos ofreciendo a nuestros clientes productos y servicios que se ajustan a sus expectativas. En la línea de hospitalidad de la Manufactura, este nuevo servicio integral brinda a los coleccionistas la oportunidad de dar una nueva vida a sus preciados relojes y acoge a cualquier persona curiosa que quiera explorar nuestro universo», explica Ilaria Resta, CEO de Audemars Piguet.
Desde su fundación en 1875, la firma suiza ha construido su identidad sobre la independencia, la colaboración y la excelencia artesanal. Con The Watch Keepers, extiende esos principios al mercado de segunda mano certificado y establece un nuevo canal para que sus relojes sigan circulando, conservando su autenticidad documentada y encontrando nuevos propietarios.
La iniciativa refleja una evolución en la relación entre las grandes manufacturas y sus coleccionistas: el valor de un reloj no termina con su primera venta, sino que puede prolongarse a través del mantenimiento, la documentación y la confianza que acompañan cada nuevo capítulo de su historia.









