Gucci recupera uno de sus códigos más reconocibles en una nueva colección de joyería y relojería. Fotografiada por Carlijn Jacobs, la campaña convierte el Horsebit en protagonista de una narrativa visual cinematográfica construida a través de luces, sombras y formas escultóricas.
Hay códigos que terminan convirtiéndose en parte del ADN de una Maison. En Gucci, pocos poseen una identidad tan reconocible como el Horsebit, un motivo nacido de la relación histórica de la firma con el universo ecuestre y reinterpretado durante décadas en accesorios, joyería y relojería.
Ahora, Gucci vuelve a ponerlo en el centro de la escena con una nueva colección de alta joyería y relojería Horsebit, acompañada por una campaña fotografiada por Carlijn Jacobs.
La propuesta visual abandona la presentación convencional de producto para construir una atmósfera casi cinematográfica. La luz y la sombra revelan progresivamente las piezas, enfatizando el carácter gráfico y escultórico de un motivo que continúa evolucionando sin perder su identidad.

El Horsebit, un código nacido en los años cuarenta
La historia del Horsebit comienza a finales de la década de 1940, cuando el motivo fue dibujado por primera vez en el cuaderno de un artesano de Gucci.
En los años 1950, el elemento ecuestre comenzó a incorporarse a diferentes accesorios de la Maison y adquirió especial notoriedad en sus colecciones de loafers. Dos décadas después, el Horsebit dio el salto a la joyería y la relojería, consolidándose como uno de los códigos visuales más reconocibles de Gucci.
La colección de joyería Gucci Horsebit debutó posteriormente en 2004, estableciendo una nueva interpretación del motivo desde el lenguaje de la alta joyería.
Desde entonces, el diseño ha continuado transformándose, manteniendo como punto de partida una referencia ecuestre que ya forma parte de la historia de la Maison.

Una nueva interpretación en oro y diamantes
La nueva colección amplía el vocabulario del Horsebit a través de diferentes proporciones, volúmenes y acabados.
Entre las novedades encontramos collares de cadena en oro amarillo, además de modelos con pequeños y grandes colgantes realizados en oro amarillo u oro blanco y iluminados por diamantes.
El motivo también aparece en anillos de tipo contrarié, donde dos elementos inspirados en el Horsebit se enfrentan alrededor del dedo. Realizados en oro amarillo y engastados con diamantes, estos diseños introducen una dimensión más escultórica al emblemático código de Gucci.
La colección mantiene así un equilibrio entre la contundencia gráfica del motivo ecuestre y la delicadeza propia de la joyería.

Brazaletes que exploran el volumen
Los brazaletes amplían todavía más las posibilidades formales de la colección.
La propuesta incluye un brazalete de cadena en oro amarillo con diamantes, junto a diseños tipo bangle de carácter más arquitectónico.
Estos últimos están disponibles en dos tamaños y presentan diferentes interpretaciones del material: desde una versión de oro amarillo engastada con diamantes hasta una alternativa más depurada, también realizada en oro amarillo, en la que la propia forma adquiere todo el protagonismo.
El resultado es una colección que no intenta reproducir literalmente el símbolo ecuestre, sino utilizarlo como punto de partida para desarrollar nuevas construcciones de joyería.
El Horsebit también llega al reloj
La nueva campaña incorpora además un reloj Horsebit, que traslada el código de Gucci al terreno de la relojería.
La pieza combina un brazalete de cadena de acero con una esfera plateada, una configuración deliberadamente limpia que permite que la geometría del brazalete y la identidad del motivo Horsebit concentren la atención.
Frente a las versiones más preciosistas de la colección de joyería, el reloj introduce una lectura más contenida y contemporánea del mismo código.
Una campaña entre luz y sombra
Para presentar la nueva colección, Gucci ha contado con la fotógrafa Carlijn Jacobs, cuya propuesta visual transforma las piezas en elementos de una narrativa de inspiración cinematográfica.
Las imágenes utilizan el contraste entre luz y sombra para revelar las joyas de manera progresiva. El resultado refuerza la dimensión escultural del Horsebit y pone el foco en sus superficies, volúmenes y reflejos.
No se trata únicamente de mostrar las piezas, sino de construir alrededor de ellas una atmósfera.
Una elección especialmente adecuada para un símbolo que, después de más de siete décadas, continúa funcionando como uno de los principales vínculos entre el pasado ecuestre de Gucci y su interpretación contemporánea del lujo.
Un legado que continúa evolucionando
Desde aquel primer boceto realizado a finales de los años cuarenta hasta las nuevas piezas de oro, diamantes y acero, el Horsebit ha demostrado una extraordinaria capacidad para adaptarse a diferentes lenguajes.
Su fuerza reside precisamente en esa combinación entre reconocimiento y transformación: un símbolo que conserva su esencia mientras cambia de escala, material y contexto.
Con esta nueva colección, Gucci vuelve a demostrar que su patrimonio no es un archivo estático. El Horsebit continúa siendo un código vivo, capaz de pasar del zapato a la joyería y de la joyería a la relojería sin perder su identidad.
Un icono ecuestre convertido, una vez más, en lenguaje contemporáneo de Gucci.








