
La historia de la relojería moderna no puede entenderse sin el tourbillon. En 2026, Breguet conmemora el 225º aniversario de la patente concedida a Abraham-Louis Breguet el 26 de junio de 1801, una invención que revolucionó la precisión mecánica y que, más de dos siglos después, continúa siendo una de las complicaciones más admiradas y complejas de la Alta Relojería.
Para celebrar esta efeméride, la Manufactura presenta una serie de creaciones exclusivas que rinden homenaje a un invento que no solo marcó la identidad de Breguet, sino que transformó la historia de la relojería.

El nacimiento de una revolución relojera
La génesis del tourbillon se remonta a los años de la Revolución Francesa. Obligado a abandonar París en 1793, Abraham-Louis Breguet encontró refugio en Suiza, donde comenzó a desarrollar algunas de las ideas que cambiarían para siempre la medición del tiempo.
A su regreso a la capital francesa en 1795, el maestro relojero presentó innovaciones como el reloj de suscripción, el reloj tacto o el célebre reloj simpático. Paralelamente, trabajaba en un nuevo sistema destinado a resolver uno de los grandes problemas de los relojes de bolsillo: las variaciones de marcha provocadas por la gravedad cuando el reloj permanecía en posición vertical.
Tras varios años de investigación, el 26 de junio de 1801 obtuvo la patente de su denominado «regulador tourbillon», una solución que sigue siendo hoy uno de los mayores hitos técnicos de la relojería.

Cómo funciona el tourbillon
El principio del tourbillon consiste en alojar el órgano regulador —formado por el volante, la espiral y el escape— dentro de una jaula giratoria que rota continuamente sobre su propio eje.
Este movimiento permanente compensa los errores provocados por la gravedad, promediando las variaciones de marcha que afectan al reloj cuando permanece en distintas posiciones. El resultado es una mejora significativa de la precisión, especialmente en los relojes de bolsillo para los que fue concebido originalmente.
La brillantez del sistema reside en que, en lugar de intentar eliminar los efectos de la gravedad —algo imposible—, Breguet encontró la forma de neutralizarlos mediante un ingenioso mecanismo mecánico.

Una complicación convertida en símbolo de la Alta Relojería
Entre finales del siglo XVIII y 1829, Breguet fabricó únicamente 40 relojes con tourbillon, además de otras nueve piezas que nunca llegaron a completarse. Su extraordinaria complejidad convirtió esta invención en una auténtica obra de ingeniería y en una de las complicaciones más prestigiosas de la relojería.
Con el paso del tiempo, el tourbillon dejó de ser únicamente un instrumento destinado a mejorar la precisión para convertirse también en una demostración del dominio técnico de las grandes manufacturas.
Innovación sin perder la esencia
Durante los últimos 225 años, Breguet ha seguido perfeccionando el principio ideado por su fundador mediante nuevos materiales, arquitecturas y avances técnicos orientados siempre hacia un mismo objetivo: mejorar el rendimiento cronométrico.
Entre estas investigaciones destacan desarrollos como los escapes de alta frecuencia o innovaciones que incorporan tecnologías magnéticas para optimizar la fuerza constante del movimiento, demostrando que el legado de Abraham-Louis Breguet continúa plenamente vigente.

Un aniversario que mira al futuro
La celebración del 225º aniversario del tourbillon no supone únicamente un homenaje al pasado de la Manufactura. También reafirma el papel de Breguet como una de las casas que más ha contribuido al desarrollo de la relojería de precisión desde finales del siglo XVIII.
Las nuevas piezas presentadas en este año conmemorativo continúan una historia iniciada hace más de dos siglos por Abraham-Louis Breguet, cuyo ingenio sigue inspirando a toda la industria relojera y consolidando al tourbillon como una de las máximas expresiones de la Alta Relojería.
La historia del tourbillon está indisolublemente ligada al nombre de Breguet. En 2026, la Manufactura celebra el 225º aniversario de la patente concedida a Abraham-Louis Breguet el 26 de junio de 1801, una invención que redefinió la precisión mecánica y se convirtió en uno de los mayores símbolos de la Alta Relojería.
Para rendir homenaje a este legado, la Maison presenta dos nuevas interpretaciones de su complicación más emblemática: el Classique Tourbillon 7357 y una nueva versión del Classique Tourbillon Sidéral 7255, dos relojes que combinan el respeto por la tradición con la innovación técnica y estética que caracteriza a la firma.
Classique Tourbillon 7357: el heredero del legendario Ref. 3350
El nuevo Classique Tourbillon 7357 recoge el testigo del histórico Ref. 3350, considerado el primer reloj de pulsera con tourbillon producido por la Breguet contemporánea a finales de los años ochenta y una pieza que hoy figura entre las más codiciadas por los coleccionistas.
Disponible en oro Breguet o platino, el nuevo modelo incorpora el calibre 187B, evolución directa del histórico calibre 558 que marcó el renacimiento moderno del tourbillon.
Como explica Gregory Kissling, CEO de Montres Breguet:
«El calibre 558 marcó un antes y un después en la historia contemporánea del tourbillon. Desarrollar su sucesor suponía una enorme responsabilidad para la Manufactura.»
Una estética puramente Breguet
El Classique Tourbillon 7357 mantiene intactos los códigos que han definido a la Maison durante más de dos siglos.
Su caja de 35 mm alberga un movimiento de 30 mm, logrando una arquitectura extremadamente equilibrada sin recurrir a un anillo de caja adicional.
La esfera de oro presenta dos de los guillochés más representativos de la firma:
- Clou de Paris en la zona central.
- Grain d’Orge en la periferia.
Los tradicionales números árabes Breguet regresan con protagonismo, mientras que el tourbillon situado a las seis horas aparece ligeramente hundido respecto al plano de la esfera para aportar profundidad visual.
Las emblemáticas agujas «pomme évidée», el característico carrurado acanalado y los discretos cartuchos con la firma Breguet completan un conjunto de enorme pureza estética.
Un calibre histórico adaptado al siglo XXI
El nuevo calibre manual 187B conserva la arquitectura esencial de su predecesor, pero incorpora importantes avances tecnológicos.
Entre sus características destacan:
- frecuencia histórica de 18.000 alternancias por hora (2,5 Hz);
- reserva de marcha de 60 horas;
- espiral Breguet de Nivachron;
- áncora de silicio;
- elevada resistencia al magnetismo;
- certificación del Sello Breguet.
La decoración del movimiento mantiene el nivel artesanal de la Manufactura con una espectacular platina decorada mediante guilloché inspirado en la Dent de Vaulion, la montaña emblemática del Vallée de Joux.
Classique Tourbillon Sidéral 7255: cuando el tourbillon parece desafiar la gravedad
Junto al 7357, Breguet presenta una nueva interpretación del Classique Tourbillon Sidéral 7255, una de las piezas más espectaculares introducidas recientemente por la Manufactura.
Este reloj incorpora por primera vez en la historia de Breguet un tourbillon volante, combinado además con una construcción denominada «misteriosa», una solución relojera que crea la ilusión de que la jaula del tourbillon flota suspendida en el vacío.
A diferencia del tourbillon tradicional, el volante únicamente está sostenido por su parte inferior, aumentando considerablemente la complejidad técnica del conjunto.
Inspiración astronómica
Para esta edición conmemorativa, Breguet viste el reloj con una espectacular esfera de esmalte aventurina negro, evocando el cielo estrellado y reforzando el vínculo histórico entre el tourbillon y la astronomía.
No es una elección casual.
En el siglo XVIII el término tourbillon hacía referencia también al movimiento de los cuerpos celestes, disciplina que Abraham-Louis Breguet estudió durante su formación y que influyó profundamente en muchas de sus creaciones científicas.
El resultado es una pieza que conecta la relojería con el universo, recuperando el espíritu científico del fundador de la Maison.
Una edición conmemorativa cargada de detalles
La nueva versión del Classique Tourbillon Sidéral 7255 presenta:
- caja de platino;
- esfera de esmalte aventurina negra;
- índices e inscripciones realizados en oro Breguet rodiado;
- movimiento de cuerda manual;
- reserva de marcha de 50 horas;
- fondo decorado con guilloché «Quai de l’Horloge».
Cada elemento ha sido concebido para celebrar el 225 aniversario de la invención del tourbillon, una complicación que continúa siendo la máxima expresión del virtuosismo mecánico.
El legado de Abraham-Louis Breguet sigue vivo
Con estas dos nuevas referencias, Breguet no solo celebra una fecha histórica, sino que reafirma su papel como la única Manufactura que puede reivindicar el origen del tourbillon desde una legitimidad absoluta.
Más de dos siglos después de aquella patente firmada el 26 de junio de 1801, el invento de Abraham-Louis Breguet continúa evolucionando sin perder su esencia: mejorar la precisión mediante una de las soluciones mecánicas más ingeniosas jamás concebidas.
El Classique Tourbillon 7357 y el Classique Tourbillon Sidéral 7255 representan hoy la continuidad de esa visión, uniendo patrimonio, innovación y excelencia artesanal en dos piezas destinadas a ocupar un lugar privilegiado entre los grandes relojes de colección del siglo XXI.



