
Fruto de una técnica artesanal histórica, el Clous de Paris se reconoce por su estructura tridimensional precisa, compuesta por relieves en forma de pirámide que generan un ritmo visual perfectamente equilibrado. Cada faceta interactúa con la luz, produciendo reflejos cambiantes que dotan a la esfera de profundidad y movimiento según el ángulo de observación.
Este juego lumínico confiere a la esfera un carácter vibrante y evolutivo, comparable al de una obra arquitectónica que revela matices distintos a lo largo del tiempo. Tradicionalmente asociado a relojes de estética elegante, el acabado Clous de Paris demuestra una versatilidad excepcional, capaz de realzar creaciones de estilos muy diversos.
En los modelos de la colección 1887, equipados con calibres exclusivos de la Maison, este acabado cobra un protagonismo especial. En el 1887 Remontage Manuel, el Clous de Paris se presenta en blanco o azul sobre una esfera de inspiración retro, acentuada por una ventana de fecha trapezoidal. En los Chronographe 1887 Automatique, la versión argenté o azul se combina con subesferas de acabado azuré, intensificando el dinamismo visual del conjunto.
De forma inesperada, el Clous de Paris también encuentra una expresión audaz en los relojes deportivos. En piezas como el Chrono 4 “21-42”, actúa como textura de fondo sobre la que destacan los cuatro contadores alineados horizontalmente. Los contrastes entre superficies pulidas, acabados azuré y bisel de cerámica aportan una personalidad contemporánea y poco convencional.
Capaz de dotar de identidad única a creaciones profundamente distintas, el acabado Clous de Paris será protagonista de una de las grandes novedades de 2026 que la Maison presentará en primicia en Watches and Wonders Geneva.




